20100924

Moustache Cat Strikes Back!

Sssh, que se despierta,
y entonces sí que la habremos hecho buena.
El Gato diabólico nos sacará las entrañas
con un ronroneo muy disimulado
que ni sube ni baja
ni se sacude las pulgas.
¡Pulgas, a la rica rica
Pulga!
El Gato malvado te estará acechando
desde el conducto de ventilación.
No lo verás acercarse,
pero igualmente
te sorberá los globos oculares
y después se echará la siesta sobre
tu tablero de ajedrez.
Gordo y feliz Gato Bigotes.

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Jujujujujujuju...

20100920

A través de la concavidad

Simetría consecuente en el espectro

de una luz clara, tangible

como la espuma del mar

un día gris de invierno.

Concreción existencial de

un aullido que se extiende

por la historia

como tinta sobre un paño

blanco.

En medio – o en ningún otro

medio-

un barrio desamueblado,

desangelado,

me sirve como excusa

para afinar mi lira

y recordar cómo mis mayores deseos

se han quedado obsoletos

y enterrados en el Jardín

de las Delicias.

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Recíén rescatado de la libreta. Pero un poco viejo.

20100817

Pequeña fantasía sobre los cojines

No sé qué está pasando ahí fuera. El dolor aparece a ratos, sin seguir un patrón. Tanto va como viene, dejándome exhausta sobre los cojines, mareada, con sabor a sangre entre los dientes. Me han prohibido fumar. La necesidad de nicotina (y no seré yo quien la necesite). Al principio prefería moverme, pero he descubierto que estoy mucho mejor escribiendo desde la cama. Sin noticias del exterior, ni ganas de conocerlas. Una visita rutinaria por la tarde, la cena. Eso es todo. La herida sangra si fuerzo los puntos, noto el tirón, cómo la carne se resiste. Sin nada más que hacer llega a ser hasta divertido, como un juego: fijar el punto donde la osadía duele. Ni siquiera me apetece leer. Mis libros nuevos guardan reposo, como yo, a la espera de un día más afortunado para ser desvirgados. Bajo la ventana pasa un tren, haciendo un ruido de mil demonios. Pienso en todo lo que he de estudiar aún, en el trabajo que espera aparcado dentro de mi portafolio. El proyecto del mural para el verano. Fingir ser Miguel Ángel. Ser Miguel Ángel. Y tantas otras cosas para mantener la mente ocupada.
Mi pensamiento me desconcierta. Ahora suena Belle and Sebastian. Ahora ya no. Otra vez. No sé. Debo empezar a pintar antes de que la casa se me caiga encima. Cepillos de dientes. Soy un cuco. De verdad. Magritte siempre cantaba en fa sostenido, mendrugo. Migas en el babero. ¿Cuál? Pues uno. Como si importara eso. Hasta un idiota se habría dado cuenta de que a estas alturas solo podemos retorcernos de dolor mientras pensamos, imaginamos. Sueños húmedos en coches de época, y ya es bastante alegría. Mostrar completa fluidez se considera descortés en Guinea-Conakry, ¿por qué si no iba yo a ponerme ese ridículo sombrero? Las manzanas se caen de los árboles al primer aplauso. La carne es débil. Pero no hay nada ni nadie que sea fuerte por ella, ni siquiera el alma de la carne. ¿Qué diría el alma del alma si me oyera? Probablemente me lanzaría gorgoritos con un cañón de la infantería napoleónica. Toda Francia atada a mis pulgares. La Bastilla en el izquierdo, Victor Hugo en el derecho. En mi corazón el viejo Jules, no el de Truffaut, sino aquel otro que se escondió del mundo en un anaquel de biblioteca. Estaba allí colgado, pero a él le pesaba más T. Gautier que V. Hugo. Falacias y arrumacos de mil guerras civiles contra mis propios cigarrillos. Ahora quieren quedarse mi páncreas -¡como si no llegara con la tráquea!-, pero no cuela. Cuando mienten empiezan a girar sin querer, muy rápido, y después fuera llueve polen de colores. Es fácil saber cuándo mienten, excepto en la estación de las risas. Tampoco entonces podría yo diferenciar un astrúpalo de esa otra cosa que no existe, ya sabes… La moralidad. Eso es. La quimera que saltaba patas arriba toda la semana menos el domingo, cuando jugaba al cricket contra los esclavos de los jardines colgantes. Un poco indecente, lo justo para escandalizar a las tocayas de las toquillas, esas otras que bailan en las cornisas del centro social cuando granizan manzanas. Y, para cerrar el óvalo obtuso, Magritte pintaba manzanas como nadie. Sus gusanos eran el monstruo del lago Ness. El mismo que asoma desde el agujero que me ha dejado desde que se ha ido. Cruel, déspota, ruin amante. Te llevaste pedazos de mi adheridos a tus caderas malditas, vulgar.
¿Cuánto tiempo tendré que soportar este dolor salvaje, oh, retorcida muela del juicio?

Nocte

A la derecha del Paraíso

se extienden horas de vigilia,

cadencia de cristal.

Tiempo que sube,

marea,

la orilla canta

y en la arena se han quedado

notas

impresas

sin nada que contar.

Solos en la playa.

20100723

Experimento al piano

Llega, como siempre, en

Silencio.


(No podría ser de otra manera)


No intentes que reflexione;

no quiero.

Puedo ofrecerte una mano,

después la otra

y toda una eternidad de bailes en verso.

Pero no me pidas que piense

en lo que gano

ni en lo que pierdo.


(Pianísimo)


No tengo mucho que dar a cambio.

Quizá un poco de esto -nada de aquello,

y algunas huellas borrosas sobre la barra.


(Ahora va en aumento)


Siempre mantengo las manos boca arriba

para lavar todo rastro de piedad

-sin mácula, sin mácula-.

No rompas mi fe en la pluma con tu charla

de loco borracho.

Te he ofrecido un baile.

No. Me niego a perder.


(Arriba, más arriba)


Supongo que solo buscaba lo que todos:

mirar a través del cristal empañado,

dibujar amaneceres de barro.

Ya sabes, lo de siempre.

Lirismo -envasado al vacío.


(A todo volumen)


Voy a quedarme aquí, pero no pienses que

estoy esperando.

Es que no tengo mucho más que hacer.

Siguiendo la línea de la costa - lejos, muy lejos

y tan cerca que puedo –sí, ahora sí-

darte ambas manos.

No perdemos, nunca perdemos

si todavía podemos abrir la música en dos

cuando me envuelves con tus ojos de

lana.


(Silencio súbito. Viento de la costa)

20100722

Impresión V – Nochebuena

Puedo ofrecerte mi silencio.
Fuera, la lluvia canta.
La noto resbalar
Sobre el tejado, lastimera
Y rota, zarandeada por el paso
Del invierno.
Abajo, en la calle, todo está
Muerto.
Creo que a lo lejos
Cruza una gaviota,
Su silueta gris recortada
Contra el cielo.
Yo solo puedo
ofrecerte mi silencio.

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PD: Por empezar con algo de poesía. Ni siquiera es la primera de la serie (hasta este momento, un total de 9 "Impresiones").

Life on Mars?

En Marte no sé, pero aquí se está empezando a cocer algo. Por decir, digo que no tengo ni idea acerca de qué saldrá de todo esto...
...pero si estoy escribiendo, aquí y ahora, será porque tengo curiosidad por averiguarlo.