20110415

Abril, o eso dicen

Because I do not hope to turn again

T.S. Eliot


F. misterioso se encaminó hacia la puerta. Tarareó unas notas sueltas en su memoria, se rascó los bolsillos y dijo “¡Eh!”. Después se lo pensó mejor y decidió dar media vuelta.

Por el camino, se paró a echar un trago que se convirtió en dos que se convirtió en una cartera tan vacía como su memoria al día siguiente. Pero F. misterioso no desveló su identidad.

F. misterioso no tenía un rumbo fijo, pero le gustaba la poesía. Eso podía llegar a entretenerlo durante horas, casi tantas como le llevaba buscar la cerradura de su casa.

Al cabo de un rato uno se da cuenta de que F. misterioso es una bola de lana que no tiene ni ojos ni boca. Pero le gusta olisquear aquí y allá con su Pituitaria de la Modernidad.

F. misterioso, dicen, solo se preocupa de mantener la luz encendida toda la noche. F. misterioso es un hogar cálido lleno de alfombras y cajas de música.

(Claro que es cálido, es que es de lana)

Es fácil de reconocer: busque usted a alguien que se rasque los bolsillos compulsivamente. F. misterioso tiene roto el eje de orientación desde que decidió dar media vuelta.

Por eso ahora F. misterioso se esconde debajo de la mesa mientras hablamos; está buscando el principio de su cuerpo y choca todo el rato contra el final.

1 comentario:

Nirei dijo...

Interesante, interesante...
F. misterioso.